sábado, 21 de mayo de 2016


ESTACIONES EN EL DÍA
25 de junio 1966

La luz que te festeja
más lejos te comenta,
el lugar que da pasos,
mirando se menciona,
instalo el canto en esta roca,
años acuáticos,
de espuma los años
las plumas dicen

al hombre,
al otro lado,
gaviotas mansuetas

ella,
entre cuatro paredes
se sospecha linda

cundirse tu novela
de tardes amarillas

orillas, oía, oía ...

nomás de palabras francesas

lugar mitad agua
mitad ya estabas triste

ARNALDO CALVEYRA
"Poesía reunida" - pág. 474 -
AH Editora 2008

ESTACIONES EN EL DÍA
25 de junio de 1966

tiempo
de una coma, extraños
lápiz, punta exiguos,
manera de bosques,
nidos de piedra combaten
- la frente, el pensamiento

y un hombre que camina
por la orilla es
una alcoba
en la ciudad dejada

enterrada
encerrada cerrada
amalhayada,
juegas al final azul

agua
en otra lengua

ARMANDO CALVEYRA
"Poesía reunida"
AH Editora - 2008 -

viernes, 1 de abril de 2016



ELLOS

Ellos viven en mí, en cada gesto
advierto a mi padre o a mi abuelo;
era esa forma de mirar el cielo
o acaso fuera el corazón dispuesto.

Y me pregunto a quién llevaré puesto
cuando quiero vencer el desconsuelo,
cuando por tantas cosas me rebelo
y por alguna sinrazón protesto.

Ellos viven en mí y yo los siento,
como el aire de enero siente el viento
y el remanso del agua siente al río.

Es por eso que ayer frente al espejo
pude ver otra vez en un reflejo
los rasgos de sus rostros en el mío.

DR. JULIO FEDERIK
Poeta - sonetista - abril 2016 -
Paraná, Entre Ríos -


YO AMO TU UNIVERSO

Yo amo tu universo
de formas y sonrisas,
tu cintura de espigas,
tu ecuador y tu chile,
tus zondas y tus soles.
Mis manos y mis besos
por tus medanos azules.
Amo la esmeralda plural
por donde estalla
el refucilo fugaz de tus enojos,
tu pelo abierto en trigos
y esa mirada en celo
que me niega hasta el aire.
Yo amo tu paso joven
de joya en movimiento.
Ese allegro con brío
de síncopa y gacela
que encabrita un enjambre
de vértigos dormidos.
Y amo la tibieza
del mármol con latido
que estremece tu blusa.
Tu altivez de palmeras
y ese cuello resuelto
para llevar sombrero.

Yo amo tu voz que suena
a violoncello suave
y el arco de las cejas
que enaltece tu gesto
mientras ríe callado
con sus frescos hoyuelos.
Y amo el amor en armas,
desplegado y sincero,
con ese vuelo tuyo
de relámpago y risa.
Allí por donde el tiempo
se detiene esperando
y la altura me abraza
con mi ilusión de fauno.
Y te amo en el silencio
de los nudos abiertos
cuando llega hasta el pleno
la paz inigualable;
exactamente antes
que lleguen las fatales,
cotidianas y crueles,
urgencias a buscarme.

DR. JULIO FEDERIK
Poeta - abril 2016 - Paraná -

miércoles, 2 de septiembre de 2015


ELLA...

Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
- ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...

Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su
perfume...
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito...

Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín...

Mas es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melancolías de los sentidos y los símbolos y las visiones y
los latidos
para el encuentro en los abismos...

Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación,
el traspaso del ser, "como se da una flor", en el nivel de los
niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma...

Y no busca nunca, no, ella...
espera, espera toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche...

JUAN L. ORTÍZ,
foto: Paraná, las barrancas de Juan

CALLE

(Para Evaristo Carriego, el cantor del arrabal)


Voy buscando una calle que se duerma temprano,
donde el otoño quede solo desde el ocaso
y la luna y los ebrios de sinuoso paso
se delaten con agrio ladrido suburbano.

Una calle apartada que florezca el verano
de esquinas con muchachas y entorne con su abrazo
la resuelta pareja por quien el mate guaso
del chisme comadreado ruede de mano en mano.

Calle que tenga ranchos con patios como estancia,
con dejados jardines de terrosa fragancia,
comadres, una tísica y, si es posible, un ciego.

Una calle que nunca salga del arrabal,
que comience en cortada y acabe en un yuyal:
para ponerle el nombre de Evaristo Carriego.

AMARO VILLANUEVA
Sonetos (1938) - "Entre Ríos Cantada"- pág.85 -
de L. A. Ruíz

EGO

Mi verso como un bálsamo divino
cura el íntimo mal de mis querellas
y para cada golpe del Destino
tengo un escudo de ilusiones... Ellas

suavizan las torturas del camino;
si hay flores de dolor junto a mis huellas
no importa... Seré siempre el peregrino
obstinado en soñar con las estrellas...

Enloquecí de azul... No se me oculta
el ruín desprecio de la turba estulta
sin otro altar que el del materialismo;

Quizá seré un vencido eternamente,
me harán caer, pero soberbiamente
y abrazado a la cruz del idealismo.

ALFREDO MARTINEZ HOWARD
"ADOLESCENCIA" (1927/28) - Crespo,